Una experiencia que supera incluso a esa ciudad

Imagen“Todo el que viene a Roma, vuelve”. Eso dicen muchas de las leyendas que se desarrollan en la Ciudad Eterna y es una frase que muchísimos turistas y viajeros confirman con sus escapadas a la antigua capital del mundo. Para no ser menos, no dudé en apuntarme a la excursión que durante 4 días nos separaría de nuestra cotidianidad para sumergirnos en el ambiente, la historia y la vida de Roma.

Y lo hice creyendo saber lo que me iba a encontrar, habiendo pasado revista a los principales monumentos de la ciudad dos años atrás y conservando en mi retina bastantes imágenes de aquella visita. Sin embargo, este viaje guardaba una serie de factores que lo harían completamente distinto. El primero, la situación, cada mañana nos despertaríamos en pleno centro, a escasos dos minutos de la Piazza Navona y a un paseo no demasiado largo de la basílica de San Pedro. Relacionado con esto último, la visita estaría marcada por la sede vacante que unas horas antes de que despegásemos de Barajas había comenzado en el Vaticano. Uno de los principales alicientes de la excursión, escuchar al Santo Padre Benedicto XVI y rezar con él el ángelus, se esfumó al conocer la renuncia. Y esto parecía amenazar con aguar la fiesta si no fuera por otro elemento, el principal, que ha transformado este viaje en una experiencia memorable: la compañía. Treinta y siete personas dispuestas a recorrer las calles de la ciudad y que transportaban por ella, en su interior, algo que nunca me había parado a valorar ni a intuir. Sin embargo, bastaban los momentos de conversación de camino a cualquier monumento para entrever que algo muy grande estaba escondido detrás de sus caras.

“Los jóvenes de hoy no son tan superficiales como se dice de ellos”. Es una frase de Benedicto XVI que siempre había ocupado un lugar especial entre todas esas citas que vamos acumulando con el tiempo, pero no habían sido muchas las veces en las que había sentido realmente la verdad que estas palabras encierran. Quizás porque no me esperaba que realmente esta frase se fuese a cumplir en muchos de los compañeros que me acompañaron durante dos noches en unas charlas nocturnas en las que el ambiente, el compañerismo, la atención y la cercanía no dejaban de anunciar lo que allí iba a ocurrir. Nunca pensé que aquella excursión fuera a ser una ocasión donde conversar sobre lo que realmente se siente cuando Dios te muestra que está a tu lado y decides seguirle, y mucho menos que eso fuera a pasar durante el tiempo en el que deberíamos estar descansando para reponernos del cansancio de escudriñar cada rincón señalado en el mapa. Sin embargo, el grupo que se reunió durante cualquiera de las dos noches en alguna de las habitaciones era merecedor, y con creces, de cambiar los planes que llevaba trazados desde casa. Y lo eran, principalmente, porque a los pocos minutos de estarles contando mi testimonio, me di cuenta de que eran diferentes de cómo los había imaginado al embarcar en el avión, que dentro de cada uno de ellos algo comenzaba a imponerse buscando sobresalir y demostrar la madurez, sensatez y sentimentalidad que, desgraciadamente, la sociedad cubre con un velo de superficialidad. Las más de veinte personas que acabaron copando una habitación en la que comenzamos conversando cuatro, demostraban los valores que realmente mueven a esa fracción de los jóvenes que no duda en nadar contracorriente cuando es necesario y que no solo son el futuro, sino que son el presente que llena de esperanza porque muestra que han sabido cuidar el mejor tesoro que podían tener en su interior: no dejarse arrastrar por las modas y los comportamientos que amenazan con destruirnos a los jóvenes de hoy, y no renunciar a todo lo que les hace diferentes, especiales, únicos e irrepetibles.

Sois un motivo para dar gracias. Porque esa primera noche, y la segunda, transformaron la acción de gracias en mi oración personal: ya no importaba tanto el viaje a Roma, el verdadero motivo que había que agradecer era el haber podido disfrutar de una experiencia así con unos compañeros que la habían convertido en inolvidable, y que me habían dado una lección más al sorprenderme muy gratamente. Sé que después de compartir todo lo que compartimos durante aquellos días, nos hemos agradecido mutuamente el haber vivido como lo hicimos una experiencia así, y me gustaría que, si alguno no lo habéis hecho por descuido o por cualquier razón, no os olvidaseis de dar las gracias también a Dios, que fue quien nos regalo unos días tan inolvidables. Al fin y al cabo, Él es quien marca la diferencia, y lo dejó muy claro en aquellas dos noches, porque al menos yo nunca había vivido una experiencia así en una excursión del instituto. Eso sí, me dejasteis encantado y deseando repetir.

¡Muchísimas gracias!

 SONY DSC

Anuncios

3 comentarios en “Una experiencia que supera incluso a esa ciudad

  1. Efectivamente creo que el hecho de que cuando comenzamos el viaje había distintos grupos que no se conocian entre si,y acabó siendo un único grupo….el ambiente de compañerismo y cariño que percibí y que fue creciendo con los días..,ha hecho que este viaje fuera para mi totalmente diferente a otros en los que anteriormente también había acompañado a alumnos del instituto..y por supuesto.. absolutamente entrañable e inolvidable….

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s