La alegría de anunciar el Evangelio – Día del Seminario 2014

ImagenEl lema escogido por el Papa Francisco para este día, muy en la línea de su Exhortación Apostólica, es: “La alegría de anunciar el Evangelio”. Un lema que constituye el mejor testimonio y el más auténtico que podríamos dar los que nos formamos respondiendo a la vocación sacerdotal. El Seminario es un lugar, ante todo, de alegría, de felicidad, de gozo por saberte escogido por el Señor, cuidado y sostenido. Creedme que no podría daros mejor testimonio de cómo me siento allí: en el Seminario soy feliz.

Hace unos cuantos días, hablando con una amiga, ella me planteaba que vivir es simplemente respirar, realizar las funciones vitales, a lo que le respondía: ¿De qué te sirve vivir si no le das sentido a tu vida? ¿De qué sirven 81 años de respiraciones si no les has dado ningún sentido? Hoy, por desgracia, asistimos al lamentable espectáculo de miles de jóvenes que vagan sin dar sentido a sus vidas, sin encontrar la alegría que convierte cada uno de los días vividos en una ocasión satisfactoria e irrepetible. ¡Esto es una auténtica desgracia! En el lado opuesto, la vocación, el plan que Dios ha soñado para nosotros aun antes de que naciésemos, es la que nos da la felicidad. Ya sea esta el matrimonio, la vida religiosa o el sacerdocio, solo en nuestra vocación somos felices plenamente, porque no es una imposición de Dios, sino un consejo de Aquel que nos conoce mejor que nosotros mismos.

¡Ayudemos a nuestros jóvenes a encontrar su propia vocación! ¡No permitamos que continúen vagando sin sentido y que sus vidas no tengan alegría! No estamos viviendo en la actualidad una crisis de vocaciones, de llamadas: Dios no ha abandonado al mundo, sigue llamando; el problema al que nos enfrentamos es una crisis de respuestas: ¡los jóvenes no escuchan la voz de Dios! Están demasiado alejados de las iglesias y viven rodeados de ruidos que muchas veces no les dan la felicidad que buscan sin parar. Recemos por ellos, a diario, por los que conocemos, para que estén lo suficientemente cerca del Señor como para que puedan escuchar ese “te quiero” que les susurra el sagrario.

Y no olvidemos rezar también por el Seminario. Esta institución, denominada por el concilio Vaticano II como“el corazón de la diócesis”, necesita ser alimentada por los diocesanos por dos vías fundamentales: la primera, y más importante, la oración, que es el único medio por el que los proyectos, ilusiones, alegrías, esperanzas y trabajos del Seminario pueden dar frutos ¡Nos hace mucha falta, de verdad, rezad por nosotros: para que nunca nos olvidemos de que hemos sido elegidos para ser la voz y las manos de Dios en el mundo, y no nos dejemos apartar de su Voluntad! Y, en segundo lugar, las aportaciones económicas: especialmente el domingo que viene, la Iglesia contribuye a sostener a sus seminarios económicamente. En nuestra diócesis de Plasencia tenemos el privilegio de contar este curso con un Seminario completamente remodelado con todas las comodidades propias de una casa de formación actual.

No olvidemos nunca lo importante que han sido los sacerdotes en nuestra vida: a través de uno de ellos entramos en la fe por el Bautismo, nos dan el alimento que nos da las fuerzas para continuar con una fe viva y ardiente en cada Eucaristía, sellan nuestro compromiso de amor en el matrimonio estando presentes en el día más feliz de la vida de muchos, nos levantan y animan cada vez que caemos con el sacramento de la penitencia y, finalmente, en la recta final de nuestros días, nos procuran todo lo necesario para alcanzar la vida eterna. Veamos pues a nuestros sacerdotes como antiguos seminaristas, y a nuestros seminaristas como futuros sacerdotes: elegidos por el Señor para una tarea apasionante, felices por haber logrado decir “sí” al Señor, y necesitados de nuestra ayuda y nuestra oración constante.

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2 comentarios en “La alegría de anunciar el Evangelio – Día del Seminario 2014

  1. Es verdad la enorme felicidad que da el saberse elegido por Dios para un plan especial. Si Dios se fija en tí, si te pide más, si te lo pide todo; míralo como una gracia especial, una muestra de predilección. Y puedo decir que no todos los días son fáciles, que habrá quizás largas temporadas que vallas a contrapelo, pero no importa. La gracia de la vocación está ahí. Señor que seamos fieles cada día. Que cada día sea un sí libre y que jamás te digamos que no. Manda muchos trabajadores a tu mies. Danos más sacerdotes. Porque el mundo necesita muchos sacerdotes santos!! Ellos son nuestros héroes!!

    1. ¡Gracias por tu comentario, Josecho! Ojalá seamos capaces de reconocer en nuestro día a día lo que dices, esa certeza de saberse escogido que es el impulso necesario para continuar. Me gusta mucho lo que dices de dar un “sí libre y que jamás digamos que no”, me va a dar para meditar mucho en estos días. Realmente, aunque esté mal que yo lo diga, los sacerdotes son auténticos héroes, pero no héroes como los conocemos, sino más héroes cuanto más humildes y al servicio de Dios se ponen.

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