Dejarse iluminar

maxresdefault.jpgSe ha convertido ya en un tópico de las fechas prenavideñas: el rumor generalizado contra lo madrugadoras que son las luces de Navidad, colocadas a más de un mes y medio de las fiestas navideñas y encendidas a 30 días del comienzo de estas. Son criticadas por los mismos que se oponen a los turrones y bombones en los hipermercados desde noviembre, a los anuncios de Lotería en ese mes, a los sombreros de Papá Noel en los escaparates a comienzos de diciembre…

Esta entrada no quiere entrar en su juego. Aunque durante los últimos años sí que he sido de los que luchaban por recuperar la Navidad de esa forma, este año quiero cambiarme al bando contrario: ¿No es más acorde con la espiritualidad de estas fechas anticipar el clima de celebración? ¿No nos vendrá mejor tener siempre en mente que el período que ahora empezamos es una preparación inmediata? ¿No se trata precisamente de no perder de vista la Navidad durante las próximas cuatro semanas de Adviento? Admito discutir acerca del trasfondo y motivación de las “fiestas de invierno” en que se ha transformado la celebración de uno de los momentos más trascendentales de la historia; pero no quiero ser cómplice un año más de la corriente que convierte la previa de la Navidad en una reivindicación en lugar de en un anuncio gozoso. No se puede pretender transmitir la alegría desbordante de una humanidad que ha sido elegida por el mismo Dios para compartir su condición con la protesta constante y repetitiva contra los signos de esa alegría que nuestra cultura ha desarrollado. Esforcémonos en darles el verdadero sentido, en positivo; en detenernos con cada persona y hacerles ver el sentido de todo esto; animemos a cada corazón a tomar conciencia de que estas fiestas solo tendrán el verdadero sentido si son una ocasión para compartir nosotros también lo divino y lo humano, para acercarnos más a Dios y a los demás hombres.

Cada vez que en los 30 días que faltan para Nochebuena pasees por debajo de uno de los juegos de luces que la anticipan y anuncian, “alza la cabeza, se acerca tu liberación”:está más cerca la noche en la que la historia dejó de ser solo cosa de hombres, en la que ser humano comenzó a significar ser un poco más divino, en la que la Luz quiso alumbrar desde abajo para enseñarnos a difundirla. Feliz Adviento. Feliz espera. Felices preparativos. Alegra el corazón.

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