Preguntas con mucho en juego

imagenes-con-frases-716x479El Dios en el que crees se descubre en la forma en la que tratas al que está frente a ti. La religión es lo más abstracto expresándose en lo más concreto: la relación e imagen de Dios mostrándose en la mirada que diriges a quien sabes que tiempo atrás te hizo sufrir. Jesús en este domingo despierta las conciencias que se acallaban con corresponder a los amigos y bienhechores, acaba con la hipocresía de los que solo son creyentes hacia arriba y no en horizontal: ¡Basta ya de profesar solo con los labios y no con las manos, o de ofender con los mismos labios que en otras ocasiones intentan alabar! ¿Acaso no hemos sido llamados a ser testigos del amor que Dios tiene a todos? ¿O es que no acabamos de reconocer realmente a Dios como nuestro dios, y no aceptamos lo que dice acerca de amar, acoger, admitir, no juzgar, perdonar…? ¿No será que solo concedemos a Dios un espacio muy justo y no le damos vía libre dentro de nosotros para atar y desatar? Escribo esta entrada encadenando preguntas porque las lecturas de este domingo no me han dejado palabras para replicar. Para nada se trata de una lección desde la perfección personal ni nada semejante, sino de la reflexión que brota desde la conciencia de que yo también soy infiel a ese Dios que pide amar a los enemigos, no odiar al semejante y descubrir (y nunca destruir) el templo de Dios que es cada hermano. ¿Será porque nos hemos acostumbrado a amar solo en parte, a odiar en la otra mitad y a descubrir solo lo que nos interesa, lo que podemos controlar, lo que nos reporta beneficios? ¿Será que consideramos perder el tiempo todo lo que sea responder con amor al odio, con generosidad al interés, con corazón a la frialdad…? ¿Será que se nos ha olvidado que solo el calor puede derretir el hielo y hemos aceptado tácitamente permanecer parados en lugar de hacer la revolución para la que fuimos llamados? ¿Será que se nos ha olvidado los momentos en que sentimos un Amor más fuerte que nuestros errores y nuestras caídas? ¿Será que se nos ha pasado por alto vivir como pueblo de la Cruz: apuntando desde el suelo hacia Dios, pero también en horizontal hacia todos los que recorren el mundo y la historia con nosotros? ¿Será que hemos olvidado cuál es nuestra fuerza principal para vivir?

Hay pasajes que no precisan glosas ni comentarios. Que se bastan por sí solos y los intérpretes solo pueden reforzar y actualizar. El de Mt 5 es claro: “Yo os digo que no hagáis frente al que os hace mal (…). De este modo seréis dignos hijos de vuestro Padre celestial”. En juego, el plan de Dios para un mundo que eligió unilateralmente alejarse y al que no cesa de llamar por medio de rostros concretos. ¿Qué futuro espera a un mundo en el que esos rostros olvidan su vocación? ¿Qué milagro se obra por medio de la venganza, el rencor, la sal en las heridas, la indiferencia…? ¿Cuántas puertas quedarán abiertas si no aceptamos definitivamente hacer vida el mandamiento del amor? ¿Cuántas ocasiones dejamos pasar cada día de dar una respuesta a la altura de lo que se espera de nosotros?

Es tiempo de convertir las heridas, las diferencias, las rupturas, los roces… en ocasiones de testimonio. ¿O es que no confiamos del todo en la fuerza de vivir como Dios nos pide?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s